La tierra es de
quien no la trabaja. El conflicto discursivo en torno al Proyecto Artigas desde
el diario La Nación[1]
The
land belongs to those who do not work it. The discursive conflict around the
Artigas Project of the newspaper La Nación
Matías Artese[2]
y Jorge Castro Rubel[3]
Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-No hay restricciones adicionales 4.0 (CC BY-NC
4.0)
Resumen
En el presente artículo nos proponemos
indagar las repercusiones en el plano discursivo-ideológico que adquirió el
conflicto entre el llamado “Proyecto Artigas” y la familia Etchevehere
a raíz de la ocupación de la estancia Casa Nueva en el mes de octubre de 2020. El
conflicto, en un principio de carácter privado, cobró notoriedad a nivel
nacional trasladando allí una construcción de sentidos que fue más allá de lo
coyuntural. El trabajo se basa en las declaraciones halladas en las notas periodísticas
publicadas por el diario de tirada nacional La
Nación a lo largo del conflicto. A partir de allí, trabajamos en un
análisis cuali-cuantitativo que pretende, mediante la
construcción de una serie de categorías, dar cuenta de la conformación de las
representaciones sociales que surgen de este conflicto. Se analizan así el
contenido de las declaraciones de diversos actores, las alianzas que
conformaron y sus periodizaciones a través del tiempo.
Palabras clave:
conflicto, discurso, representaciones sociales, Proyecto Artigas
Abstract
In this article we propose to investigate the
repercussions on the discursive-ideological level that the conflict between the
so-called "Artigas Project" and the Etchevehere
family acquired as a result of the occupation of the Casa Nueva ranch in
October 2020. The conflict, initially of a private nature, gained notoriety at
the national level, transferring there a construction of meanings beyond the
conjunctural issue. The work is based on the statements found in the
journalistic notes published by the national newspaper La Nación
throughout the conflict. From there, we work on a qualitative-quantitative
analysis that aims, through the construction of a series of categories, to
account social representations that arise from this conflict. Thus, the content
of the statements of various actors, the alliances they formed and their periodizations over time are analyzed
Keywords: conflict, discourse, social representations, Artigas
Project
Introducción
En octubre de 2020un grupo de campesinos sin
tierra, militantes políticos y ambientalistas ingresó a la estancia “Casa
Nueva”, ubicada en la localidad de Santa Elena, provincia de Entre Ríos,
propiedad de los hermanos Etchevehere y de su madre.
El objetivo fue desarrollar un emprendimiento agropecuario cooperativo y
sostenible, iniciativa nombrada como Proyecto
Artigas. En un principio se instalaron unas 10 familias de trabajadores
rurales de la zona, y el plan era alcanzar un total de 150 familias. Uno de los
referentes más importantes de esta iniciativa era Juan Grabois,
líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), una agrupación de
trabajadores desempleados que hasta la actualidad lleva adelante diversos
emprendimientos productivos de manera cooperativa. [4]
El ingreso a la estancia se realizó gracias a
que una parte del terreno fue cedido por Dolores Etchevehere,
hermana de Luis Miguel, ex presidente de la Sociedad Rural y ex ministro de Agricultura,
Ganadería y Pesca de la Nación bajo el mandato del presidente Mauricio Macri
(2015-2019). Dolores entendía que podía disponer de una porción de las tierras
en tanto legítima heredera de su padre, algo que chocaba con la percepción de
su madre y sus tres hermanos.[5]
Así, se desató un conflicto que fue difundido como una toma ilegal de tierras,
al menos desde ciertos medios de comunicación.
El conflicto se sostuvo hasta el 29 de
octubre de 2020, cuando el dirigente Juan Grabois
anunció que darían fin a la experiencia para acatar el fallo judicial que
dispuso el desalojo. Unas 40 personas pertenecientes al Proyecto
Artigas abandonaron el terreno. Dolores rechazó el fallo judicial y decidió
permanecer en la estancia hasta que pocas horas después fue desalojada de la
misma en carácter de detenida.
Nuestro propósito en este artículo será
revisar la pugna de sentidos plasmada en las publicaciones que hizo el diario La Nación a lo largo de un conflicto que
rápidamente trascendió el ámbito de lo meramente familiar y se convirtió, al
menos por unas semanas, en tema de agenda pública y mediática. De modo que el
objetivo será, a través de las declaraciones e interpretaciones publicadas por
dicho medio de información masivo -que a su vez tomó un claro posicionamiento a
favor de la familia Etchevehere, como se verá más
adelante-, elucidar la pugna discursivo-ideológica que atravesó el conflicto, y
las alianzas [6]entre
diversos sectores que se tejieron en ese marco.
El artículo se desarrolla del siguiente modo:
en primer lugar haremos una breve cronología de los
hechos y, en seguida, presentaremos una revisión bibliográfica del tema y los
elementos teórico-metodológicos que aplicamos para este estudio. A partir de
allí, el registro y sistematización de declaraciones nos permitirá exponer una
serie de resultados derivados de la confección de categorías descriptivas en
base a los discursos emitidos, quiénes y contra quiénes fueron producidos
dichos discursos, y los momentos principales de sus emisiones.
Breve cronología de hechos
El 15 de octubre de 2020 ingresaron a la
estancia “Casa Nueva” los miembros del Proyecto Artigas. En coherencia con sus
intereses y su interpretación de las cosas, los tres hermanos Etchevehere y su madre denunciaron a los integrantes de
dicho Proyecto por usurpación, dando origen al breve pero intenso conflicto.
Con el objetivo de retomar el control de la
estancia, la familia Etchevehere convocó a una
movilización bajo el lema “Fuera Grabois de Entre
Ríos”, en relación con Juan Grabois, referente de
Proyecto Artigas y también representante legal de Dolores Etchevehere
en varias causas legales entabladas contra su familia. Como respuesta, los
integrantes de Proyecto Artigas denunciaron el comienzo de una campaña de
amedrentamiento de parte de la familia Etchevehere y
calificaron a la misma como un grupo mafioso que se resiste a perder
privilegios obtenidos ilegalmente.
El 21 de octubre, alrededor de 400 personas
se concentraron en la entrada de Casa Nueva con el objetivo de respaldar a la
familia Etchevehere y ejercer presión para que el
campo fuera desalojado. Por la noche, en un clima de creciente tensión, un
grupo de cuatro ruralistas emisarios de la familia Etchevehere
se presentó frente a la entrada de la estancia para exigir que la misma fuera
desalojada en su totalidad, exigencia que fue rechazada tanto por los
integrantes del Proyecto Artigas como por Dolores.
El 23 de octubre se obtuvo una momentánea
victoria judicial para el Proyecto Artigas y para Dolores, cuando el juez Raúl
Flores desestimó el pedido de desalojo presentado ante el Poder Judicial, y
reconoció el derecho a permanecer en la estancia a quienes la estaban ocupando.
Sin embargo, Luis Etchevehere confirmó que la
decisión judicial sería apelada de inmediato y que él junto a sus hermanos y a
los demás manifestantes seguirían apostados frente a la entrada de Casa Nueva.
Un nuevo y multitudinario acto se realizó el
25 de octubre frente a la estancia, con alrededor de 700 personas que se
concentraron en la entrada de Casa Nueva para acompañar a la familia Etchevehere. Al día siguiente, otra concentración se
produjo en la entrada de la escuela agro-técnica lindante con el campo en
disputa, pero esta vez se trataba de unas 200 personas que se movilizaron para
apoyar al Proyecto Artigas y para reclamar la restitución de unas 70 hectáreas
que, según denunciaban, habían sido robadas a la institución educativa por los Etchevehere.
Finalmente, el 29 de octubre, Carolina Castagno, jueza del Tribunal de Juicios y Apelaciones de
Paraná, Entre Ríos, a cargo de la causa por usurpación, ordenó el desalojo de
Casa Nueva, dándole la razón a la familia Etchevehere
y al fiscal. De esta manera, dos semanas después de haber ingresado a la
estancia con el objetivo de establecer en esas tierras un proyecto
agroecológico y cooperativo, los campesinos y activistas de Proyecto Artigas
abandonaron el campo en cuestión y finalizó lo más álgido del enfrentamiento.
Las interpretaciones públicas acerca del mismo, sin embargo, continuaron unos
días más. A continuación, pasaremos a revisar qué discursos estuvieron
circulando, según el registro del diario La Nación, durante esos días.
Contexto bibliográfico
Se podría decir que existe una tradición consolidada
en la utilización de medios masivos de información gráfica como fuente de
datos. Por caso, su utilización para la reconstrucción de hechos de conflictos
sindicales o de manifestaciones colectivas de protesta, así como también en el
análisis lingüístico, discursivo o semiológico de los diseños editoriales. En
esta última línea podemos incluir a aquellas investigaciones que indagan en la
función y el rol de los medios masivos en el capitalismo para registrar la
reproducción de una legitimidad ideológica mediante un suministro selectivo de
determinados conocimientos junto a rangos “universales” de índole moral y
político que, en realidad, se pueden circunscribir como el resultado del
dominio de la burguesía y de su inferencia histórica en la lucha de clases
(Mattelart et al, 1976; Hall, 1981; Taufic, 2012).
Retomamos algunas líneas de este marco de
análisis, pues nuestro objetivo se centra en la conformación y difusión de
discursos durante distintos hechos de conflicto, y la pugna ideológica intrínseca
a dicha difusión. Nuestro análisis abreva, así, en las declaraciones públicas
como unidad de registro y análisis para adentrarnos en el contenido del
discurso en los momentos mismos en que se dirimen los conflictos.
En el ámbito local se registra una variada
línea de investigaciones que se circunscriben a esta última problemática. Por
caso, Díaz y Giménez (2021) se dedican a los editoriales del diario La Nación
durante el periodo 1983-1987 para explorar el modo en que fue caracterizado el
movimiento obrero y sindical en ese período. Por su parte, los trabajos de Coscia et al (2020), Coscia y
Marshall (2020) y Coscia y Perbellini
(2020) se dedican a analizar diversas variables relativas a conflictos
laborales, al sindicalismo argentino y a los intentos de reforma y
flexibilización laboral recientes, respectivamente, mediante el análisis de las
estrategias periodísticas desarrolladas en medios gráficos. También rescatamos
como antecedente el trabajo de Simón y Collado (2015), quienes estudian los
modos enunciativos utilizados por la prensa gráfica en San Juan con respecto a
la defensa de la explotación minera y la justificación de la contaminación
ambiental mediante manipulaciones y tergiversaciones discursivas y/o el
ocultamiento de información; o el trabajo de Rocha y Duquelsky
(2020) sobre las noticias publicadas en el diario Clarín inmediatas al
asesinato de Rafael Nahuel en la Patagonia durante una protesta por territorios
en 2017.
Todos estos trabajos tienen vasos
comunicantes con nuestros objetivos de trabajo, aunque presentamos aquí dos
diferencias fundamentales con respecto a estas y otras investigaciones. En
primer lugar, no nos centramos en la noticia y su estructura como unidad de
análisis o a los editoriales como textos políticos en sí mismos, sino que
tomamos a los medios gráficos masivos como soporteo
fuente de declaraciones públicas, sin colocar al mismo medio en el foco de la
cuestión. Es decir, nos servimos del medio como documento por medio del cual
obtener diversas perspectivas de los sujetos que allí se manifiestan –locual no exime que el medio elegido obviamente también
mantenga un rol activo en su diseño y estrategia informativa-. Tampoco
pretendemos medir el impacto que las interpretaciones publicadas ejercen en el
imaginario colectivo, algo que además es difícil de comprobar,[7]
sino que planteamos revisar una lectura parcial e interesada del problema. En
segundo lugar, consideramos relevante la elaboración de variables descriptivas
mediante las cuales sea posible dar cuenta de la reiteración de determinados
mensajes, el momento en el que fueron emitidos, las personificaciones sociales
que los emiten y hacia quiénes van dirigidos. Hablamos entonces de un aspecto
cuantitativo del análisis –además del eminentemente cualitativo- que nos
permite obtener un mapa de la cuestión concerniente a momentos específicos de
la emisión discursiva o contenido de las caracterizaciones. Estas cuestiones se
desarrollarán a continuación en el apartado teórico metodológico.
Ejes teórico-metodológicos
Encontramos en el discurso uno de los modos
más explícitos y evidentes a la hora de estudiar cómo se interpretan los
enfrentamientos, una “unidad observacional” (van Dijk, 2007) a partir de la
cual se puede indagar el conocimiento cultural e ideológico compartido en una
comunidad de hablantes y que involucra un “proceso mental de información acerca
del mundo social” (Condor y Antaki, 2008, p. 453).
Así, a través del discurso se constituye un terreno dinámico de lucha y
negociación entre diferentes fracciones sociales en las que se disputan
interpretaciones o representaciones de la realidad. En pos
de que dichas interpretaciones se tornen hegemónicas o se tornen un
conocimiento del sentido común, los discursos también manifiestan, pues,
relaciones de poder.
Por lo tanto, entenderemos aquí a los
enunciados discursivos como indicadores de la subjetividad de quienes
caracterizan –como en nuestro caso- hechos de conflicto, pues allí se explicita
un campo particular de disputa por el sentido.
Teniendo en cuenta esto, vemos en los medios
gráficos masivos un dispositivo de carácter central en la producción y difusión
de representaciones sociales mediante el discurso. Sobre dicho soporte
documental es de destacar que, por su constitución de empresas que operan como
aparatos económica y técnicamente organizados para reproducir mensajes en tanto
mercancías simbólicas (Hall, 1981), nos adentramos en un terreno de carácter
eminentemente político / ideológico. Por lo cual las empresas multimedio se
erigen en la actualidad como verdaderos actores políticos (Díaz y Gimenez, 2017; Coscia y Perbellini, 2020) que no están exentos de ejercicios de
manipulación de información y de conocimiento y, por supuesto, están inmersas
en los conflictos de clase que se despliegan en toda sociedad capitalista,
formando parte crucial en esa pugna. Estos factores son, a su vez, la razón
fundamental para que sean utilizados como fuente de datos, siempre que se los
entienda como un soporte de específicas versiones de la realidad, condicionadas
por las posiciones, intereses y objetivos de quienes las producen.
Si bien es cierto que los medios gráficos no
son los únicos productores masivos de discursos en la actualidad pues la
circulación de información excede a la prensa gráfica, sí podemos señalar que
ésta todavía cumple un rol insoslayable a la hora de difundir ciertas
percepciones del mundo. Mantienen un lugar privilegiado no sólo en relación a
la capacidad cuantitativa de difusión de mensajes, sino también características
cualitativas en tanto mantienen la capacidad de construir y definir mediante el
discurso distintos aspectos de la realidad en la que vivimos (Coscia et al, 2020); ocupando así un importante lugar en la
difusión de discusiones políticas y de imposición de agendas públicas (Amado,
2007) en las que es posible desentrañar la reproducción discursivo-ideológica
de las relaciones políticas y económicas de dominación (Molina, 2015).
Los diarios Clarín y La Nación, por ejemplo,
representan dos de las publicaciones de mayor circulación (según datos del
Instituto Verificador de Circulaciones), sumado a sus portales digitales de
noticias que se configuran como algunos de los más consultados de la Argentina
(Coscia y Marshall, 2020). Si bien las llamadas
“redes sociales” son en la actualidad la principal vía de acceso a noticias
para una cada vez mayor franja de población que se informan a partir de
algoritmos que detectan conductas de consumo (Calvo y Aruguete,
2020), los diarios mencionados permanecen como usinas de influencia en los
significados circulantes, condicionando incluso el contenido de otros medios de
comunicación masiva (Rosenberg, 2018).
Como mencionamos, el diario La Nación es el
que servirá como soporte documental en el presente artículo, teniendo en cuenta
que, según el Instituto Verificador de Circulaciones, es una de las
publicaciones de mayor circulación, y posee además uno de los portales
digitales de noticias más consultados de la Argentina (Coscia
y Marshall, 2020). Pero también seleccionamos a este diario debido a que
comparte intereses con las patronales agropecuarias (Cremonte,
2010), lo que lo conecta estrechamente con el conflicto que estamos estudiando.
Además de estar relacionado con los mencionados sectores dominantes del país,
el diario mantiene vínculos con las cúpulas militares y eclesiásticas, y se
considera a sí mismo un bastión moral del país (Artese
et al, 2013). Por lo cual se incluye en nuestros objetivos revisar la lectura
interesada del problema mediante las declaraciones que se publican, sus
autores, sus contenidos y, consecuentemente, la lectura de posibles tendencias
en la interpretación de este conflicto en particular. Por ello, el diseño
metodológico se basa en el registro de las declaraciones publicadas en los
momentos mismos en que se desarrollan las manifestaciones de enfrentamiento.
Dentro de las declaraciones, tomamos los
elementos básicos que puedan ser fácilmente identificables, procediendo
mediante una serie de pasos o reglas semánticas (van Dijk,2007) para la
operacionalización de información que pueden aplicarse a las declaraciones. De
este modo, localizamos palabras clave o nudos de sentido que conforman el
“núcleo de los modelos interpretativos de la realidad que emplean los
hablantes, los que a nivel de la argumentación configuran sus paradigmas
argumentativos” (Vasilachis de Gialdino,
1997, p. 193). Las caracterizaciones que hallamos en dichos nudos -es decir,
calificaciones y/o clasificaciones de acciones o sujetos que forman parte de la
acción contenciosa- conforman nuestro eje del análisis.
Lejos de una definición enciclopédica, la
construcción de categorías se basa en el sentido que se otorga en el marco de
la declaración y que se identifican en la labor investigativa. Es decir, nos
referimos a términos que están insertos en un proceso social específico de
producción de sentido y por lo tanto no pueden ser analizados “en sí mismos”,
sino en relación a las condiciones de su producción (Verón, 1993).
De modo tal que se seleccionaron las
caracterizaciones que se hallan normalmente dentro de la estructura de la
noticia, en: a) Titulares y “bajadas” de titulares, b) declaraciones que
aparecen “entrecomilladas” y mayormente generadas en crónicas y notas
informativas; c) notas de opinión realizadas por periodistas del propio diario
u otros actores convocados por el diario (politólogos, consultores, etc.); d)
los editoriales, en el que se reúne la opinión formalizada por parte de la
dirección del diario; e) opiniones de lectores, a través de las cartas que
publica el diario. Esquemáticamente, la selección de unidades de registro es la
siguiente
Diagrama
1: Operacionalización de categorías en base a caracterizaciones
En tal sentido, entendemos que, al conformar
una búsqueda de declaraciones, una selección de nudos de sentido y una
posterior categorización, realizamos una “doble hermenéutica” (Giddens, 1997; Vasilachis de Gialdino, 2007), en
tanto realizamos una re-interpretación de discursos
que ya han dado sentido a una serie de hechos contenciosos.
Esta selección de caracterizaciones y
construcción de categorías permite generar un “mapa” de magnitudes de
frecuencia plausible de ser procesado mediante un software de análisis
cuantitativo, y el consecuente entrecruzamiento de variables, combinando la
información sobre los autores de las declaraciones, sus contenidos y períodos
de emisión.
Acerca de las caracterizaciones
La base fue construida con la totalidad de
las caracterizaciones registradas en el período que va del 10 de octubre de
2020 al 3 de noviembre del mismo año, cuando las noticias aparecen y menguan
hasta desaparecer en el diario en cuestión. En ese período registramos un total
de 19 noticias en las que se trabaja el tema y, dentro de ellas, registramos un
total de 73 caracterizaciones que pasaremos a analizar a continuación.
En base al diseño metodológico descripto más
arriba, se expone a continuación el modo en que fueron confeccionadas las
categorías generales a partir de las caracterizaciones –o calificaciones-
halladas en los textos:
CATEGORIAS |
Caracterizaciones
o nudos clasificatorios que abarca cada categoría |
1- CERTERO y otras
caracterizaciones positivas: agrupa aquellas caracterizaciones que hablan de
lo que es adecuado, tiene sustento y es correcto. |
Razonable / Acertado /
Contundente / Víctima[8] |
2- DELICTIVO: Dirigido
a acciones y/o sujetos que violan o van en contra de las leyes establecidas |
Intrusión / intrusos / Cómplices / Corrupto /
Ilegítimo / Usurpación / usurpadores / Mafioso / Delito |
3- INAPROPIADO:
Inadecuado, mal hecho, que no cumple con los parámetros esperables, que no
corresponde. Incluye categorías que denotan no cumplimiento con la moral
dominante. |
Manipulador /
Ideologizado / Vergonzoso-/ Pusilánime /Concesivo / Cínica /
Tergiversador / Contradictorio / Infundado / Atrevidos / Aventurero /
Rebelde / Oportunista / Parásitos /
Inútil / Torpes / caradura / vago / Ridículo / Payasos / estúpido |
4- PROBLEMÁTICO: que genera un impedimento,
acción que obstaculiza o sujeto que genera esas acciones. |
Perjudicial / Agitadores / Divisionista /
Inquietante / Problemático / Grave / Dañino / Entorpecedor |
5- VIOLENTO: acciones o sujetos que
atropellan o atacan violentamente algo, o enmarcados con identificaciones
ligadas a la violencia. |
Ataque /
Guevarista / Violencia /Violento / Represor / Neoliberal / Barbarie /
Fascista / Mancillador / Atropello / Embate |
Cuadro 1. Categorías
construidas a partir de las caracterizaciones
Veamos en primer lugar cómo se han
distribuido las categorías descriptas más arriba:
Categoría |
N |
% |
CERTERO y otros positivos |
4 |
5,6 |
DELICTIVO |
21 |
29,2 |
INAPROPIADO |
22 |
30,6 |
PROBLEMÁTICO |
11 |
15,3 |
VIOLENTO |
14 |
19,4 |
Total |
72 |
100,0 |
Tabla 1: Frecuencia de categorías (N = 72)
Fuente:
elaboración propia en base a publicaciones del diario La Nación, 22-10-2020 al 3-11-2020
Como se puede observar,
prácticamente todos los mensajes registrados por el diario en cuestión tuvieron
un carácter negativo. Las pocas manifestaciones de índole positiva estuvieron
dirigidas dos de ellas al Proyecto Artigas y a Dolores Etchevehere,
proveniente del presidente Alberto Fernández; mientras que las otras dos fueron
a favor de la jueza que intervino para desalojar el campo, provenientes de
periodistas del diario La Nación. Esta notable carga de caracterizaciones negativas
supone una diferencia con respecto a otros conflictos –incluso tomando en
cuenta el diario trabajado- en los que se publicaron comentarios y
caracterizaciones a favor de algún o algunos actores frente a las acciones de
disputa.[9]
Luego, dentro de todas las
categorías de carácter negativo, sobresalen todas las caracterizaciones que
reunimos dentro de inapropiado, pero también es de destacar todas las
calificaciones volcadas para criminalizar el Proyecto: lo relativo a delictivo
y violento suman prácticamente la mitad de todas las caracterizaciones
registradas. Ahora bien, veamos en qué momentos se emitieron estos mensajes a
lo largo del conflicto:
Gráfico
1: Distribución de categorías a lo largo del conflicto (N = 72)
Fuente:
elaboración propia en base a publicaciones del diario La Nación, 22-10-2020 al 3-11-2020
Nótese, en primer lugar, que hay una ausencia
de registro de declaraciones que ocupa prácticamente siete días (del 22 de
octubre al 29). Es decir, se le presta atención al conflicto luego de que los
hechos cobraron relevancia con las manifestaciones de cientos de personas
frente a la estancia Casa Nueva en favor de la familia Etchevehere
(21 y 25 de octubre), y cuando finalmente ocurre el desalojo. Consecuentemente,
no se registran declaraciones durante los días en que el diario no considera
publicar los hechos que coinciden con algunas acciones y declaraciones
belicosas que retomaremos más adelante.
Al mismo tiempo, se destaca el aumento de
calificaciones casi inmediatamente después del desalojo del campo (29 de
octubre) a raíz de un fallo judicial. Como hemos mencionado, en la categoría inapropiado
reunimos la mayor cantidad de caracterizaciones, y por ello destaca en la curva
con su pico máximo poco después de publicado el desalojo. Algo similar sucede
con la categoría delictivo, aunque cuantitativamente menor en la frecuencia de
caracterizaciones. Por su parte, las categorías violento y problemático se
destacan por tener su mayor frecuencia antes que el resto de caracterizaciones.
Si bien no contamos con un volumen de datos y
con una extensión en el tiempo que nos permita sacar conclusiones liminares al
respecto, es probable que estos últimos tipos de mensajes se hayan
intensificado en esos momentos con la intención de generar una particular idea
del problema: la delincuencia y la violencia vinculada a la agrupación en
cuestión.
Veamos un poco más en profundidad el carácter
contencioso teniendo en cuenta las categorías trabajadas según hacia quiénes
fueron dirigidos los mensajes:
Gráfico
2: Categorías según destinatarios (N= 84)
Fuente:
elaboración propia en base a publicaciones del diario La Nación, 22-10-2020 al 3-11-2020
Es menester señalar, como primera
observación, que la cantidad total de casos es distinta (84 en vez de 72)
porque agregamos el total de sujetos a los que se involucra en una declaración.
El criterio para la elaboración de la variable “destinatario” fue recopilar a
todos los sujetos que se mencionan en la declaración. Por lo cual una
caracterización puede tener más de un destinatario, como por ejemplo lo que
sucedió con algunos empresarios agropecuarios, que emitieron una misma
caracterización hacia el Gobierno Nacional y al dirigente Juan Grabois. Es así que el principal objetivo de las
caracterizaciones registradas fueron los militantes que conforman el Proyecto
Artigas, con el 70% del total de enunciados (59 veces sobre un total de 84).
Tomando a este sujeto colectivo y observando
cuáles fueron los mensajes dirigidos contra el mismo, sobresalen las categorías
delictivo y luego inapropiado (entre ambas suman el 60%), seguido por violento
(19%) y problemático (17%). Veamos un ejemplo de una caracterización reunida en
la categoría violento: “es un verdadero problema para la Argentina por su
pensamiento, su visión guevarista, y esta idea estúpida de la reforma agraria”.
(Miguel Angel Pichetto,
29-10-2020).[10]
Esta última categoría también fue utilizada –aunque
en menor medida- en contra del Gobierno Nacional y contra Luis Miguel Etchevehere. Veamos un ejemplo: “un Estado pusilánime que
nunca se les anima a las elites, pero que no duda en reprimir a los pobres”
(Juan Grabois, 30-10-2020).
Aunque muy alejado del objetivo principal de
las caracterizaciones –quecomo dijimos, fue el
Proyecto Artigas-, el Gobierno Nacional también representó un segundo
destinatario en la confrontación discursiva, con el 15% del total de etiquetas
recibidas. Las caracterizaciones en este caso variaron notablemente según el
arco de actores que están involucrados en el conflicto. Así, pues, se catalogó
de delictivo al Gobierno por parte de la familia Etchevehere
que se consideró expropiada, junto con las caracterizaciones que reunimos en la
categoría inapropiado; al tiempo que la categoría violento
se aplica en este caso porque fue utilizada por parte del dirigente del MTE,
principal vocero del proyecto Artigas, contra el Gobierno nacional.
Finalmente, la familia Etchevehere
recibió sólo el 6% de los enunciados contenciosos registrados en el diario. Veamos por último, y para tener una idea más cabal de este
diagrama de confrontación, qué sujetos estuvieron detrás de las
caracterizaciones y contra quiénes confrontaron:
Gráfico
3. Emisores de las declaraciones y hacia quiénes están dirigidas (N=
84)
Fuente:
elaboración propia en base a publicaciones del diario La Nación, 22-10-2020 al 3-11-2020
Como ya lo veníamos anticipando, se registra
una multiplicidad de actores que toman al Proyecto Artigas como principal
objetivo de sus declaraciones contenciosas. Así, la familia Etchevehere
contó con el apoyo de una alianza compuesta por, fundamentalmente, periodistas
del diario y empresarios junto a cámaras empresariales (además de dirigentes
políticos conservadores, como el caso de Pichetto).
Solo los periodistas del diario sumado al empresariado conforman prácticamente
el 75% de los mensajes dirigidos hacia el Proyecto Artigas, y sus mensajes
subrayan la actitud violenta, inapropiada y delincuencial.
Durante las manifestaciones que se realizaron
frente a la estancia, los productores agrarios solidarizados con la familia Etchevehere entonaron el Himno Nacional y, en un encendido
discurso, Luis Etchevehere consideró que el
movimiento relativo a Casa Nueva se transformaría en un hito en la defensa de
la propiedad privada –que veían en crisis- en la Argentina: “la propiedad
privada se defiende con el cuerpo”, declaró. Afirmó también que no le tenía
miedo al Estado, al referente de la CTEP Juan Grabois,
y se vertieron críticas a Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner,
presidente y vicepresidente de la Nación, respectivamente, y a Gustavo Bordet, gobernador de Entre Ríos, y contra las retenciones
a las exportaciones de productos agrícolas.
También es de destacar que los empresarios
agrarios que se identificaron con la familia Etchevehere
desplegaron una serie de mensajes con un tenor fuertemente estigmatizante
y amenazante sobre la agrupación del Proyecto Artigas, aunque esta clase de
mensajes no fue difundida por el diario analizado. Consideraron a la agrupación
como “Piojosos, sarnosos y punteros políticos”, “vagos” “ratas”, “zurdos” y
“perros”, entre otros términos que se emplearon sobre quienes intentaban salir
de Casa Nueva hacia el final del conflicto, mientras que los hermanos Etchevehere intentaron requisar, sin éxito, a algunas de
las personas que se retiraban. Como mencionamos, ninguno de estos hechos y/o
declaraciones fueron registrados por el diario La Nación.[11]
Señalemos que también se sumaron a repudiar
las acciones del Proyecto Artigas algunos representantes eclesiásticos
pertenecientes a la Conferencia Episcopal Argentina. En este último caso, las
declaraciones apuntaron a vincular a los militantes con figuras, nuevamente, ligadas
a la violencia: “Nada justifica la intrusión y la violencia a costa de la vida
y los derechos de los demás. La Iglesia no avala las tomas. Son ocasión de violencia
y agitación social, muchas veces incentivadas” (Monseñor Oscar Ojea y Cardenal
Mario Poli, 20-10-2020).
Por otra parte, debemos tener en cuenta que
el único caso que se registra emitido por el dirigente de CTEP que tiene como
destinatario al mismo Proyecto Artigas es, lógicamente, con un sentido
favorable, colocándolos como "víctimas".
Con respecto al destinatario “Gobierno
Nacional”, si bien también se registra una multiplicidad de actores emisores
que les dirigen mensajes: además de los que provienen de Grabois,
hay mensajes por parte de los empresarios y del periodismo, que consideran que
el Gobierno no actuó con suficiente firmeza o directamente por ser cómplices de
los militantes: “’Parásitos’, contribuyó en la descripción Luis Miguel Etchevehere, y completó: ‘El Gobierno es cómplice’”
(1-11-2020)
Una vez más, el diario registró una muy
minoritaria cantidad de mensajes contenciosos dirigidos a la familia de Etchevehere, y prácticamente todos ellos provienen del
dirigente de la CTEP.
Consideraciones
finales
Intentamos aportar, con la perspectiva aquí
desplegada, algunas herramientas útiles para la observación y estudio de las
luchas sociales en el plano discursivo para así, pues, intentar elucidar las
formas que adquieren las luchas en el plano ideológico y cultural. Hemos
intentado descifrar los elementos principales de una pugna que, si bien se
origina en un ámbito familiar, inmediatamente implicó una serie de alianzas y
enfrentamientos que trascendieron largamente ese aspecto “privado”. Para ello,
emprendimos la exploración a través de un medio de información masiva que,
precisamente, presentómuestras de solidaridad con una
de las partes implicadas en el conflicto; y es desde ese lugar que nos interesó
indagar el modo en que el diario interpretó el conflicto y el lugar que otorgó
en la difusión de determinados discursos y actores intervinientes.
El diseño metodológico que expusimos nos
permitió avanzar, en primer lugar, en un aspecto cuali-cuantitativo
de los mensajes mediante una codificación direccionada a entender qué tipo de
representaciones del conflicto estuvieron en danza. Si bien un análisis de
confección y cuantificación de categorías no adquiere la profundidad que podría
tener un análisis puramente cualitativo sobre cada uno de los discursos –como
sí se hallaría en estudios lingüísticos o semiológicos-, consideramos que el
diseño adoptado nos permitió observar como principal hallazgo el carácter
sincrónico que adquirió la producción discursiva a lo largo del tiempo, y más
precisamente concatenada a los hechos más resonantes y decisivos del conflicto;
es decir, en los momentos del desenlace judicial y el desalojo.
En segundo lugar, hemos podido dar cuenta de
la conformación de determinadas representaciones del conflicto dirigidas a estigmatizar
una organización popular, provenientes de una extensa alianza que incluyó al
propio diario en cuestión y sus periodistas, a la familia Etchevehere
y el arco empresarial aliado, la iglesia católica y, en una actitud más
ambivalente, al Gobierno nacional. De modo tal que evidenciamos en el aspecto
discursivo-ideológico una
agregación de diversos actores que se solidarizaron ante lo que
consideraron una amenaza a la propiedad privada.
Retomamos aquí lo que Thompson (2002)
denominó como un modus operandi de la información masiva en pos
de reproducir, justificar y / o “simular” las ideologías dominantes del statu
quo, manifiestas mediante figuras retóricas o discursivas. Entre dichos
dispositivos mencionemos la “fragmentación” de la información, destinada a
ubicar a sectores sociales que puedan aparecer como dañinos o peligrosos para
el común de la sociedad; figura vinculada a la “expurgación del otro”, que
implica una construcción de un enemigo al que se debe expulsar o sesgar. Se
trata de un procedimiento que no es novedoso ni esporádico, sino que forma
parte de una postura sistemática en las relaciones conflictivas que adoptan los
medios hegemónicos.
Por su parte, las acusaciones de los
representantes del llamado Proyecto Artigas presentaron caracterizaciones
ligadas también a la violencia, pero institucional y paraestatal por parte de
algunas fracciones empresariales que adoptaron una actitud beligerante. En esta
dirección, hay que destacar la magra publicación que hizo el diario con
respecto a la intervención del Proyecto Artigas, al tiempo que también sesgó
información sobre las acciones que finalmente derivaron en el desalojo del
campo.
Aunque el análisis debe anclarse al episodio
analizado, consideramos que es posible leer en el conflicto analizado –en la
solidaridad entre los actores intervinientes y sus manifestaciones- un
escenario de carácter histórico y no meramente coyuntural. Es así que la
adjetivación vinculada a la vagancia, la violencia, las ideologías de izquierda
o la delincuencia se activan en momentos en que se criminaliza a específicos
sectores sociales subalternos que cuestionan intereses de sectores dominantes,
tal como ha sucedido en otras instancias en torno a las acciones de protesta
que llevadas a cabo por diversos Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD),
el Movimiento Piquetero o algunas fracciones del pueblo Mapuche (Castro Rubel y Artese, 2022 y Artese, 2021). Lo que colabora a establecer, entendemos,
una criminalización y estigmatización de largo aliento sobre la pobreza,
específicamente aquella que se alza en la organización y disrupción del orden
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[1] Identificador persistente
ARK: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s25250841/j9yx0slsr
[2] Instituto de
Investigaciones Gino Germani (IIGG-UBA), Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (CONICET).
Buenos
Aires, Argentina
https://orcid.org/0000-0001-6624-1315
mat_artese@hotmail.com
[3] Instituto de
Investigaciones Gino Germani (IIGG-UBA), Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (CONICET).
Buenos
Aires, Argentina
https://orcid.org/0000-0003-1663-0034
jorge_cresto@hotmail.com
[4] El MTE, a su vez, forma
parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP),
constituida en 2011 por diversas organizaciones de trabajadores informales y de
cooperativas. En resumen, la organización plantea a la economía popular y
cooperativa como alternativa de reproducción de la vida ante las dificultades y
contradicciones que presenta el capitalismo en la actualidad. (Palumbo, 2016).
[5] El contrapunto entre
Dolores y su familia respecto de la estancia “Casa Nueva” se trataba de solo un
capítulo de una extensa disputa que venían sosteniendo por cuestiones
vinculadas a la herencia legada por su padre, entre otros temas.
[6] Entendemos por alianza a
aquella conjunción de fuerzas en confrontación con otra fuerza considerada
adversaria o enemiga. Al respecto, Nievas (2016: 93 y ss.) señala que en toda
lucha es posible realizar una periodización teórica en la cual se verifican
ascensos y descensos de la magnitud y dirección de los enfrentamientos, a
través de los cuales se verifica agregación o disgregación de fuerzas como
resultante de la pugna de intereses. Si bien el autor aplica este operador
teórico para plazos extensos y con actos que van más allá de lo discursivo,
consideramos pertinente entender aquí la existencia de alianzas en un conflicto
que, aunque breve, también desplegó actores sociales que rápidamente se aunaron
frente a una supuesta amenaza que finalmente quedó neutralizada en sus
intenciones o intereses.
[7] Si bien la teoría de fijación de agendas
-o “agenda setting”- abreva en cómo los modos en que
los medios de información masivos ejercen influencia de opinión sobre
determinadas fracciones de público, los estudios que aplican esta teoría no han
logrado conclusiones que
permitan constatar fehacientemente relaciones causales, sino hipótesis teóricas con importantes grados de factibilidad (Bruhn Jensen, 2015).
[8] La caracterización de
“víctima” es utilizada de un modo positivo para avalar o justificar a sujetos
que realizan una acción que es perseguida o estigmatizada.
[9] Por ejemplo -y aunque muy
distintos al caso que aquí analizamos-, tengamos en cuenta las protestas
realizadas en 2017 a propósito del intento de reformas previsional y laboral
durante el gobierno de Macri; o en el mismo año, la represión a las protestas
del pueblo mapuche que derivaron en la desaparición y muerte de Santiago
Maldonado. En ambos casos se registró -en el mismo diario que aquí tomamos- una
alianza más extensa en torno a los sectores subalternos en protesta. (Castro Rubel y Artese, 2022; Artese, 2022).
[10] El ex senador Miguel Ángel
Pichetto para ese entonces ya venía desarrollando una
gran actividad contra la recuperación de tierras llevada adelante por el pueblo
Mapuche en el sur del país. Puntualmente con respecto al conflicto por Casa
Nueva, el 28 de octubre, Pichetto se trasladó hasta
el acceso a la estancia para manifestar allí su apoyo al desalojo y criticar
con énfasis al referente Juan Grabois.
[11] A propósito, ver notas “Manifestación
frente a la Rural contra los terratenientes y en defensa del Proyecto Artigas”,
en La Izquierda Diario, 26-10-2020;
“El campo de los Etchevehere: Intimidaciones a los
visitantes y a Página/12”, en Página 12,
24-10-2020, y “Banderazo de Luis Etchevehere: le
corearon "zurdo" a Juan Grabois y dijeron
que Cristina Kirchner les paga a los "vagos"”, en Página 12, 26-10-2020.